Historia


En un lugar privilegiado por su clima, rodeado de una generosa naturaleza, se edifican las instalaciones del Club Castillo de Amaguaña. Un grupo de amigos quiteños visionarios, con la iniciativa del Lcdo. José Luis Alvarez Burbano, deciden iniciar la aventura de fundar un lugar en el que las familias acudan a liberarse de la monotonía de la ciudad.

El punto de partida era un edificio señorial, aunque en deterioradas condiciones, cuyo precio estaba pendiente de pago en una considerable cantidad y unas 25 hectáreas de terrenos aledaños que habían sido utilizadas en ganadería. Para llegar, en aquel entonces, había que viajar por la Panamericana Sur , luego por el sinuoso, estrecho y mal empedrado camino que conducía desde Tambillo a Uyumbicho. Cerca de culminar el descenso apenas se divisaba, por entre espacios que dejaban aromáticos eucaliptos, al añoso edificio conocido como Castillo de Albornoz.

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